- ¿Yo? Eh... pues en nada...
- Venga, ¡dímelo!
- No en serio, no es nada, ¡es una tontería!
- Dímelo... - Él me coge suavemente por mis brazos y me arrastra a la cama, a su lado, mientras me abraza y coloca mi boca muy cerca de la suya. Yo, aunque ya estoy acostumbrada a estas situaciones, me pongo nerviosa igualmente cuando se trata de explicar lo que siento en voz alta, y finalmente hablo.
- Bueno, pues... nada... que en pocos días, me escaparé y vendré a dormir aquí contigo...
- ¿Eso pensabas?
- Sí, y que va a ser toda una noche, y te voy a dar muchos besos, y muchos abrazos, y muchas caricias, y... y... ¡y lo que tú quieras!
- Yo te quiero a tí. - Él acerca mi cara con sus manos y me besa. No sé cómo lo hace. No sé cómo consigue que solo con esas 5 palabras toda mi piel se pusiera de gallina, y que una sensación tan maravillosa recorriera todo mi cuerpo de los pies a la cabeza, dando lugar a una mezcla entre querer gritar y reirme, reirme a carcajadas... y llorar, por lo bien que me sentía en ese momento y la suerte que tenía de poder vivirlo.
No sé cómo lo hacías,
pero yo enloquecía. (L)


Precioso tocalla :)
ResponderBorrarY no pasa nada por que no me firmes, me vale que lo leas y me encanta que me digas que te gusta lo que escribo y mi blog :$
Ooouuchh (L)
ResponderBorrarque bonito joo :)
te sigo vale? me encanta el blog.
pasate por el mio si quiers
www.amllull.blogspot.com
xooxox :)