Sí, lo sé, puede ser... puede ser que no venga a cuento lo que voy a empezar en este momento, pero es que aunque ahora mismo sea un tema indiferente para mí, pensando me dí cuenta de que nunca lo he dicho claramente y es lo que me apetece hacer hoy. ''¿Porque hoy?'' te preguntarás. Verás, buscando un pijama que ponerme, encontré una camiseta de un campamento del 2007 y leyendo algunas firmas me paré en una que ponía: ''nunca llores por ningún capullo''. Qué mal, de verdad, qué mal lo pasé en tan poco tiempo y qué importancia le dí a una mierda de detalles que luego resultaron no ser nada, y en nada se quedaron. Tanto los malos, como los buenos no son nada. Y también decidí hablar hoy porque ya no guardo nada de tí, como hace unos meses. Solo me queda una cosa que sigo teniendo, pero porque ya no es nada tuyo y dejó de serlo mientras era lo único a lo que me acostumbré a dormir con el por las noches y a lo que abrazarme cuando ya no sabía que hacer; porque todo el cariño que le tengo a ese objeto refleja el cariño que me tengo a mí misma por haber aguantado tanto, por callarme tantas cosas. Por ser tan grande; porque eso es lo que soy: una gran niña. Posiblemente la gente piensa que debería odiarte y no dirigirte la palabra nunca más... y tienen razón debería hacerlo, pero no lo voy a hacer, porque me das completa y absolutamente igual. Incluso debería darte las gracias, ¿sabes porqué? Sí, porque gracias a tí, volvió él.
Y digo volvió porque siempre ha estado ahí desde que un día 8.8.08 me pidió un beso. Siempre ha estado él. El que estabiliza mis días y alegra mis noches; el que me dá todo porque quiere, sin esperar nada a cambio, aunque se lo doy igual siempre y el que provoca un escalofrío por todo mi cuerpo cuando digo ''Joel'' en voz alta. La balanza de mis sentidos que se desequilibra cuando roza mi piel con sus manos, cuando me besa con su boca, me mira con sus ojos, me habla con su voz y me contagia su olor todas las semanas. Con el que tengo miles de planes, sueños y secretos al oído. ÉL es un mundo, MI mundo, diferente, lleno de ilusiones y palabras bonitas que hasta se oyen en el silencio. Él es la canción que nunca se podrá escuchar porque solo puedo hacerlo yo, y que nunca se podrá escribir porque yo escondo la letra. Él me ha enseñado a quererme, a que no tengo que soltar una lágrima que no merezca la pena, a ser más fuerte... Él me ha enseñado mil formas de besar y lo que es querer de verdad a alguien y sentirte querida. Él me ha enseñado a decir ''te amo'' sin dudar un segundo de todo lo que significan esas dos palabras. Porque sí, lo amo, y él no me ha echo derrarmar ni una lágrima que no mereciera la pena.


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