Ayer volví a mirar nuestras antiguas conversaciones. Más o menos desde enero hasta septiembre del 2009.
No recordaba que fueran tan odiosas; la verda es que ayer me costaba leerlas. La manera en que me hablabas y la manera en que yo seguía lléndote detrás cuando ni siquiera me importabas tanto o eso creía yo. Y la manera en que no eras capaz de decidirte, porque no entendías mi forma de ser y te gustaba demasiado, por eso me hablabas así. Me costó tanto revivir esos momentos a través de esas palabras que hasta tuve que mirar el último mensaje que me mandaste el día 8 para sentirme bien y saber que ahora todo es diferente. Me parecía imposible llegar a estar así contigo, incluso así con alguien. Pero ahora sé que todos los esfuerzos que hicimos, tú por mí y yo por tí, nos sirvieron para lo que somos a día de hoy. Somos el uno para el otro. Tú para mí por cambiar mi vida y yo para tí por cambiar la tuya. Y ahora los dos para disfrutar la nuestra.


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Gracias por añadir una tentación más (L)