Camina por el frío. No siente la temperatura, no llora, no piensa en el dinero que ha ganado, está en una especie de trance. Alguna gente nace para encarar la vida sola; eso no es bueno ni malo, simplemente es la vida. María es una de esas personas.
Comienza a esforzarse por reflexionar sobre lo sucedido, ha empezado hoy y, sin embargo, ya se considera una profesional, parece que fue hace mucho tiempo, que lo ha hecho toda su vida. Siente un extraño amor por sí misma, está contenta por no haber huido. Ahora tiene que decidir si va a seguir adelante. Si sigue, será la mejor, cosa que nunca ha sido, en ningún momento.
Pero la vida le estaba enseñando, muy deprisa, que sólo los fuertes sobreviven. Para ser fuerte, tiene que ser de verdad la mejor, no hay alternativa.
- Paulo Coelho, Once minutos.


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