Lo cogí, imagínate, encantada de la vida y quedé contigo una hora más tarde. Todo el camino y el resto de la hora no paré de mirar el reloj quitándole minutos al tiempo y haciendo que pasara lo más rápido posible para verte. Solamente para eso. Ya me dá igual donde, cuando, cuanto, como y lo que vayamos a hacer después, lo único que me ronda la cabeza cada día es poder verte. Así se pasó el tiempo, más lento de lo que esperaba, y salí de donde estaba con mis cascos a todo volumen. Entre 900 canciones salió una, y de todas las frases, cada una más bonita que la anterior, me quedé con una: ''you know it's all because of you''.
''Sabes que todo es por tí''. Lo gracioso es que es así, y que lo sabes, que hasta tus peores cosas acaban siendo lo mejor de mis días, como tus retrasos de una hora, que son recompensados con palomitas, o mejor aún, con una cantidad infinita de besos y de caricias. Y tal y como te digo, se me fue el tiempo, pensando, y llegue al portal.
Los pocos minutos antes de que llegues son algo indescriptible. La confianza que tengo contigo es algo que nunca he tenido con nadie, y aún así, mientras te espero, mientras camino para ir a donde estás sigo teniendo esa misma sensación, como cuando estás casi de primera para entrar de una puta vez en el Coliseum y ver el concierto por el que has pagado 40 euros, como cuando las noches de reyes me desvelaba y casi tenía que morder las sábanas de las ganas que tenía de que se hiciera de día y entrar en el salón, como estar sentada en uno de los flotadores del aquapark y esperar a que la socorrista toque el silbato mientras ves ese tobogán que parece lo último que vas a ver en tu vida, o como la primera bajada boca abajo de la montaña rusa. Incluso algo parecido a cuando estamos viendo la tele y te quitas las gafas; ahí si que se revolucionan mis hormonas, mis pensamientos y todo lo que siento, porque sé que en ese momento vas a empezar a comerme a besos y no voy a querer parar nunca.
Bajas del portal y me tocas la cabeza. A pesar de quejarme de mis ''dos esguinces'' y de mi cansancio acumulado por el día de hoy, tú no dejas de abrazarme, de darme besos y de reirte mientras me quejo.
Demasiado poco tiempo y tienes que irte. Otra vez, tú por un lado yo por el otro, tú solo y yo sola, a mi cama de siempre, donde no estás tú. Por suerte el bus baja rápido y en el menor tiempo posible llego a casa y pongo a cargar el móvil esperando a que me llames como me dijiste antes de irte. 21.30-22.00-22.30... En mi fase de desesperación debido a que no llamas, robo el móvil de mi madre. Una llamada, dos, tres.. lo que me temía, ya estás durmiendo. Te mando un mensaje sabiendo que no lo verás hasta el día siguiente, y aún así te vuelvo a llamar. Me doy por vencida y hasta me siento mal por no oirte antes de dormir. Entonces pasa. Nada más volver a echarle un ojo al mensaje tan especial que me habías mandado ayer, se reproduce la canción de antes. Tú me enseñaste que las casualidades existen y que las señales nos dicen como tienes que hacer las cosas. Y así dejo de sentirme mal, y he llegado a la conclusión de que mañana te voy a ver, me va a dar tiempo a estudiar y va a ser otro día especial con la persona más especial de mi vida.
Puede que hoy no duerma tranquila sin haberte oido antes, pero puedes tener por seguro que si sólo con pensar en una persona pudieras tenerla cerca, no ibas a sentir a nadie más cerca que a mi, porque no es que piense todo el rato en tí, esque eres lo único en lo que quiero pensar.


increible me encanto :)
ResponderBorrar