Sinceramente no pienso salir de aquí en toda la tarde; bueno, si tal un rato a las 9 o así...
No es un día muy animado, pero estoy contenta. Debería estar estudiando algo, pero prefería quitarme primero unos problemas de la cabeza, así que me puse a escribir. La verdad es que no se ya como quitarme el tiempo de encima para que sea sábado y sobretodo para que todo salga bien. Después de todo lo que caminé el miércoles y de la ilusión que me hace es lo único que espero de esta semana, que salga todo bien el sábado. Quizá es por eso por lo que hoy tampoco me apetece salir; le doy mil vueltas a la cabeza tratando de autoconvencerme de que hay formas de asegurarme de que todo sea como espero, pero la verdad no hay muchas. No pierdo la esperanza, supongo que me pueden las ganas que tengo de dormir abrazada a tí toda la noche, que las posibles dudas que puedan estropear el plan. Mientras escucho cantar a Beyoncé lo siguiente que pienso, es que quiero una casa. Una para nosotros solos. Donde la música siempre esté alta, veamos muchas películas, nos tapemos con una manta suave de las que me gustan a mí y que haya mucha comida. Y muchos bricks de zumo. Estoy empezando a cojerle el vicio a eso de los zumos de frutas.
Pero por encima de todo, donde podamos dormir, a la hora que sea, sin pedirle permiso a nadie, sin dar explicaciones, sin tener 18 años... y abrazarte durante toda la noche. Ojalá no quede tanto para eso.
Creo que debería dejar de estar en las nubes y hacer algo de provecho si quiero dar una pequeña vuelta, antes de llamarte a las 21.30, y así me quito un poco estas ganas de un cigarrillo que me están matando; lo que no sé, es de dónde lo voy a sacar...
Perdida en mi habitación, sin saber qué hacer, se me pasa el tiempo... ♫♪

Me ha gustado la entrada tocaya :)
ResponderBorrarme gusta la idea de la casa, sus zumos,su mantita.. y dormir sin tener que dar explicaciones y tener dieciocho años.
Un besito!