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12 abr 2010

Dime tus secretos

Hoy hacía un sol alucinante. Con este día no se podía desperdiciar la mañana, pero como ya era algo tarde yo y mi amiga decidimos ir a un parque a tomar el sol en vez de optar por la playa.
Cuando llegamos allí nos tumbamos en un muro colocándonos las gafas de sol, y dejando qe se pudieran ver nuestras barrigas todavía sin broncear, empezamos a hablar de cosas de chicas. ¿Y cuál es el primer problema de una chica? Pues un chico, está claro. Yo para variar empecé a hablar de tí; es una cosa que hago bastante a lo largo del día, aunque preferiría que no lo supieras, ya que tú no haces lo mismo. Mi amiga y yo tenemos puntos de vista diferentes y sobretodo en cuanto a tí, pero es porque nadie entiende bien todo lo referente a nosotros. Algo normal, porque tu haces cosas distintas, eres distinto, y yo reacciono diferente a ellas, a todas las demás. Así que intenté que mi amiga me entendiera un poco mejor y se lo expliqué de una manera un poco rara, pero sencilla...
Si tuviera que dividir en dos montañitas las cosas buenas y las cosas malas que he pasado contigo, en cuanto a tí o por tu culpa desde que te conozco, sin duda ganarían las buenas.
Puede que seas... bueno tú sabes bien como eres, no tengo que repetírtelo más, pero gracias a eso me hablaste un día y me pediste un beso, que por suerte no te dí, ese día claro. Siempre quieres salirte con la tuya, pero por eso acabé quedando contigo más veces y descubrí que no eras como yo pensaba, al menos no tanto. No sueles querer a una chica, o al menos eso dices, pero aún sabiendo eso yo pude darme cuenta de que yo era especial.
Y te veo tan pocas veces que así aprecié lo que es pasar aunque sean unas pocas horas con una persona importante para mí, comprendí lo que es necesitar a alguien que puedes perder por cualquier tontería.
En fin, son tantas cosas buenas que las malas están a la altura de mis zapatos; no se puede negar que no haya tenido algún que otro momento malo pero como dijo Carrie en Sexo en Nueva York, ''las mujeres tenemos un número de lágrimas asignado por hombre'', y yo al contrario que ella aún no he gastado todas las tuyas... y eso es algo bueno de momento.
Cuando me contaste que habías querido a una chica a la que le hiciste daño y ella luego no te creyó cuando le dijiste que la querías, yo te prometí que nunca haría eso y que nunca dudaría si me dices que me quieres, aunque las cosas fueran fatal. Y cuando yo te digo siempre idiota, es siempre. Sea como sea, donde sea y cuando sea, siempre.

4 comentarios:

Gracias por añadir una tentación más (L)

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